martes, 12 de octubre de 2010

sábado, 9 de octubre de 2010

La neolegión, ese grupo de muñonas


Que a la Legión española le vayan a quitar el chapiri es lo de menos. La Legión española, Tercio de Extranjeros en su fundación, desapareció allá por el año 1976. Desapareció al perder de iure el fuero legionario, consevado intacto en la hermanastra Legion Etrángére francesa; desapareció al perder de iure la Escala de Mandos legionaria y su correspondiente institución de Academia; desapareció al perder de facto todo sentido el Credo legionario, todo sentido porque se desmantela el recuerdo a sus héroes, caídos y fundadores, sin los cuales --los fundadores-- ni héroes ni caídos serían posible. En fin, que lo mejor que le podría pasar a La Legión española sería que le quitaran toda muestra externa que guarde alguna relación con lo que un día fue su esencia. Que lo quiten, pero no lo harán, el traidor sabe que mientras quede una reminiscencia exterior de coincidiencia histórica puede seguir con su plan de destrucción intestina. Es como dejar el tricornio a los "picoletos" de hoy. Cuando nos paren a la gente de ley y de orden siempre les mostraremos respeto por el uniforme que llevan, porque inspira y despierta en nosotros el arrullo maternal de lo conocido y seguro. ¿Qué pasaría si la Guardia Civil vistiera como la Guardia Popular, que en definitiva es lo que es hoy en día? Pues que sería un choteo y en el Valle algún sopapo ya se hubieran llevado. ¿No se han preguntado nunca por qué los "antisistema del sistema" son sólo de extrema izquierda? Los "fachas" estamos bien atados con el exterior traicionero de los "picoletos" ¿Y qué pasaría si La Legión no llevara su forma externa tal como un dia conocimos su esencia? Pues que, aparte de que no iría ni el tato a sus desfiles de muñonas, los vítores y aplausos que se llevan, que no son para ellos, son para sus ancestros caídos con honor y gloria, recibirían algún corte tipo: "Iros a la mierda con vuestra garrulería de misiones de paz, gilipollas".

La visita de la Chacona a Viator es todo un ejemplo de lo dicho. Antes eran los "lejías" los que iban a buscar a la Chata, o a la Madelón, al burdel, ahora es la del burdel la que viene a visitarlos a ellos...¡y con mando! La Neolegión española debe cuanto antes desprenderse de toda seña de identidad con la esencia a la que traiciona, porque parafraseando a José Antonio:

"Que no quitaran el chapiri a La (neo)Legión, cuando quitar el chapiri a La (neo)Legión sería el más noble destino de todo chapiri".

¡Viva España!...y que se mueran los traidores.

viernes, 1 de octubre de 2010

Nido de traidores.


Una nación puede sobrevivir a sus locos y hasta a sus ambiciosos, pero no puedesobrevivir a la traición intestina. Un enemigo que se presente frente a sus murallas es menos peligroso porque se da a conocer y lleva sus estandartes en alto, pero el traidor se mueve libremente dentro de las murallas, propaga rumores por las calles, escucha en los mismos recintos oficiales; porque un traidor no parece un traidor y habla con un acento familiar a sus víctimas, teniendo un rostro parecido y visitiendo sus mismas ropas, apelando a los bajos instintos que hay ocultos en el corazón de los hombres y que sólo Dios conoce, pero que sólo el Diablo estimula. Roe el alma de una nación y trabaja secretamente amparado en las sombras de la noche para minar los pilares de una ciudad, infecta el cuerpo político de modo que ya no pueda resistir. Menos temible es un asesino. El traidor es como el agente portador de una plaga. Pues bien, a él se le abrieron las puertas de España. Con el cómplice silencio de los que en lugar de mandar un pelotón de fusilamiento, ni siquiera ordenaron un piquete de peones camineros.

El pueblo español está infestado de traidores, es un nido de traidores, de canalla y de gentuza de baja estofa. Chusma idiotizada, mixtificada, afeminada e idólatra. Que lo cambien todo, que tioren abajo todo, esta nación no es digna de llamarse España, sino escoria.

jueves, 19 de agosto de 2010

En la muerte de Carlos Hugo de Borbón Parma



Una profunda pena nos invade. Ha muerto Carlos Hugo. No es la pena por el cariño hacia quien deja este valle de lágrimas, es la pena de la caridad, la de ver que el instrumento de la Providencia fue duro de cerviz e impetinente hasta sus últimos días, no sólo privando de guía a su pueblo, sino traicionándolo. Que Dios le perdone.

Otras incógnitas se abren ahora. Pero bueno es repasar sobre tradiciones y legitimidades. La legitimidad histórica de la dinastía Borbón desaparece con la abdicación de Carlos IV y de Fernando VII al Trono de España. Si bien se dice que el Carlismo no es sólo dinástico, no es menos cierto que en las épocas en que la Monarquía, como persona e institución, ha estado exiliada de España, los seguidores de la Causa Legítima no sólo no hicieron valer sus derechos en el suelo patrio, sino que pactaban con la "otra rama" la manera de volver.

Pero si todo esto no basta. Cuando nuestro católico rey Fernando de Aragón se enteró, por una carta del Arzobispo Carrillo, de la coronación de su mujer, se indignó porque la espada de justicia, virtud social, había sido llevada delante de la reina. No era costumbre en Aragón ni en Castilla llevar la espada delante de las reinas. En Aragón, además, estaba en vigencia la ley sálica (ya se ve que no es tan antitradicional y borbónica esta ley como pretenden algunos) que excluía del trono a las mujeres. Fernando pensó, evidentemente, a pesar de los términos de su convención matrimonial con Isabel, que él era el verdadero rey de Castilla después de la muerte de Enrique y se enteró con desagradable sorpresa de que la gentil dama con quien se había casado intentaba tomar las riendas del gobierno. Las murmuraciones, discusiones e intrigas de los nobles tornaron la situación más difícil, y cuando Fernando llegó a Segovia, la corte estaba dividida en dos bandos que disputaban duramente sobre los méritos del marido y la mujer.

La reconciliación, no obstante, fue posible gracias a los esfuerzos de Pedro González de Mendoza, Cardenal de España, que representó a la reina, y el arzobispo Carrillo, que lo hizo por el rey Fernando. Pero fue Isabel misma quien, con su tacto y dignidad, colocó a su marido en una posición tan decorosa, que no tuvo más remedio que aceptarla. Como dice su secretario Pulgar, ella le habló en estos términos que no sólo sirven de reconciliación, sino de Norma Tradicional a seguir:

"Señor, no fuera necesario mover esta materia: porque do hay la conformidad que por la gracia de Dios entre vos e mí es, ninguna diferencia puede haber. Lo cual, como quier que de Castilla, e se ha de facer en ella lo que mandáredes; y en estos reinos, placiendo a la voluntad de Dios, después de nuestros días, a vuestros hijos e míos han de quedar. Pero pues plogo a estos caballeros que esta plática se oviese, bien es que la duda que en esto había se aclarase, según el derecho destos nuestros reinos dispone. Esto, señor, digo, porque, como vedes, a Dios no ha placido fasta aquí darnos otro heredero sino a la princesa doña Isabel nuestra fija; e podría acaecer que después de nuestros días viniese alguno que por ser varón descendiente de la casa real de Castilla, alegase pertenecerle estos reinos, aunque fuese por línea transversal, e no a vuestra fija la princesa, por ser mujer, en caso que es heredera dellos por derecha línea: de lo que vedes bien, señor, cuán gran inconveniente se seguiría a nuestros descendientes. E acerca de la gobernación destos reinos, debemos considerar que, placiendo a la voluntad de Dios, la princesa nuestra fija ha de casar con príncipe extranjero, el cual apropiaría para sí la gobernación destos reinos, e querría apoderar fortalezas e patrimonios reales otras gentes de su nación que no son castellanas, do se podría seguir que el reino viniese en poder de generación extraña; lo que sería en gran cargo de nuestras conciencias, y en deservicio de Dios, e perdición grande de nuestros sucesores e de nuestros súbditos e naturales, y es bien que esta declaración se haya fecho por excusar los inconvenientes que podrían acaecer."

Y sigue Pulgar: "Oídas las razones de la reina, porque conoció el rey ser verdaderas, plógole mucho, e dende en adelante él y ella mandaron que no se fabalse más en esta materia".

Ni más hay que hablar. Que esta condenada la estirpe extranjera para el gobierno de la Nación, no por espíritu jacobino, sino por los mismos autores de la reconstrucción y reconquista de España, nuetros señores y católicos reyes Isabel y Fernando. Sean bienvenidos esos principios antiliberales, pero no ha lugar para más pleitos dinásticos de gente extranjera. España debe recomponer su nobleza, desde la raíz de su pueblo, y buscar entre las ramas floridas de los méritos una nueva Casa de España.

martes, 10 de agosto de 2010

Servir es un honor



Servicio. Noble palabra que evoca humildad, obediencia y disciplina. Si el que ejerce el poder, en virtud de su legítima autoridad, lo hiciera teniendo siempre en mientes el espíritu de servicio otro gallo cantaría. Es más, el dichoso gallo podría cantar sin esperar ninguna traición. En cambio, cuando la soberbia desplaza al servicio se hace hueco la triple negación. "Yo no conozco a ese hombre". El poder no está para imponer ideas propias. No está para imponer una nueva fe, un nuevo evangelio, una nueva liturgia. Cuando eso se hace, vuelve el hombre a comer del árbol prohibido. Meditemos en el poder que ejercen nuestras legítimas autoridades de la Iglesia, por mucho que ellas sean no pueden llevarnos a comer la manzana. "Tradidi quod et accepit". He ahí el servicio.

«Dijese entonces Dios: 'Hagamos al hombre a nuestra imagen y a nuestra semejanza, para que domine sobre los peces del mar, sobre las aves del cielo, sobre los ganados y sobre todas las bestias de la tierra y sobre cuantos animales se mueven sobre ella. Y Creó Dios al hombre a imagen suya, a imagen de Dios lo creó, y los creó macho y hembra; y los bendijo Dios, diciéndoles: 'Procread y multiplicaos, y henchid la tierra; sometedla y dominad sobre los peces del mar, sobre las aves del cielo y sobre los ganados, y sobre todo cuanto vive y se mueve sobre la tierra» (Gn 1,26-28).

Y comenta Guardini el pasaje: La semejanza natural del hombre con Dios consiste en este don del poder, en la capacidad de usarlo y en el dominio que brota de aquí. El destino esencial y la plenitud de valores de la existencia humana están expresados aquí: ésta es la respuesta que la Sagrada Escritura nos da a la pregunta acerca del origen del carácter ontológico del poder, de que antes hablábamos. El hombre no puede ser hombre y, además, ejercer o dejar de ejercer el poder; le es esencial el hacer uso de él. El Creador de su existencia le ha destinado a ello. Y nosotros, los hombres de hoy, hacemos bien en recordar que en el hombre que representa la evolución de la Edad Moderna —y también en el despliegue en ella realizado del poder humano—, es decir, en el burgués, actúa una inclinación peligrosa: la inclinación a ejercer el poder de una manera cada vez más profunda y más perfecta, tanto científica como técnicamente, pero sin querer reconocer esto con sinceridad, o bien disimulándolo bajo el pretexto del provecho, del bienestar, del progreso, etc. De este modo el burgués ha ejercido el dominio sin desarrollar un ethos propio de él. Por ello ha aparecido un uso del poder que no está ya determinado esencialmente por la ética, y que encuentra su expresión más pura en la «sociedad anónima».

Hasta ahí el teólogo. ¿Y qué más anónimo que una autoridad eclesiástica diluida? La queja del desorden del que está obligado a poner orden. El general quejándose a la tropa de que la oficialidad no le obedece. Y el pueblo en desbandada sigue haciendo suyo aquello de: "¿Y Franco que dice de eso?".

Finalicemos siguiendo el hilo conductor de Guardini: El hombre debe conseguir el dominio en su más amplio sentido, pero permaneciendo sumiso a Dios y ejerciéndolo como un servicio. El hombre debe convertirse en señor, pero sin dejar de ser imagen de Dios y sin aspirar a convertirse en el modelo mismo.

Lo que sigue —que constituye el fundamento de toda interpretación de la existencia— nos muestra cómo es precisamente de aquí de donde arranca la tentación:

«Pero la serpiente... dijo a la mujer: '¿Conque os ha mandado Dios que no comáis de los árboles todos del paraíso?' Y respondió la mujer a la serpiente: 'Del fruto de los árboles del paraíso comemos, pero del fruto del que está en medio del paraíso nos ha dicho Dios: 'No comáis de él, ni lo toquéis siquiera, no vayáis a morir'. Y dijo la serpiente a la mujer: 'No, no moriréis; es que sabe Dios que el día que de él comáis se os abrirán los ojos y seréis como Dios, conocedores del bien y del mal'. Vio, pues, la mujer que el árbol era bueno para comerse, hermoso a la vista y deseable para alcanzar por él sabiduría, y cogió de su fruto y comió, y dio también de él a su marido, que también con ella comió. Abriéronse los ojos de ambos, y viendo que estaban desnudos cosieron unas hojas de higuera y se hicieron unos cinturones» (Gn 3,1-7).

La serpiente —símbolo de Satán— le hace al hombre confundir los hechos fundamentales de su existencia: la diferencia esencial entre el Creador y la criatura; la relación entre el Modelo y la imagen; la realización humana que se da en la verdad y la que se da en la usurpación; el dominio en el servicio, y el que se realiza por voluntad propia. Con ello el puro concepto de Dios es desplazado al terreno de lo mítico. Cuando se dice que Dios sabe que los hombres, mediante la acción prohibida, pueden hacerse semejantes a El, se afirma que Dios tiene miedo y siente su divinidad amenazada por el hombre; se afirma que está, con respecto a éste, en la misma relación que las divinidades míticas. Estas proceden de las mismas raíces que el hombre, de la profundidad originaria de la naturaleza; no son, pues, en último término superiores a él. Sólo son soberanos de hecho, pero no por esencia. Por ello, al hombre le es posible destronarlas y convertirse a sí mismo en soberano. Lo único que necesita es encontrar el camino, y, según las palabras de la tentación, éste consiste en el conocimiento del bien y del mal. También, pues, este conocimiento es entendido de manera mítica: como la iniciación, reservada al soberano del mundo, en el misterio del universo, iniciación que da un poder mágico y garantiza el dominio. Tan pronto como los hombres lo alcancen tendrán la misma categoría que el soberano del mundo y podrán destronarlo. Mas las palabras de Dios no mencionan nada de esto, y la tentación consiste precisamente en colocar la auténtica relación con Dios bajo esta ambigua luz mítica, falseándola de este modo. [2] El salir airoso de la prueba ha de consistir en que los hombres honren a Dios, según la verdad de Este, y obedezcan a la vez a su propia verdad.

En lugar de obrar así, los hombres caen en el engaño y aspiran a ser soberanos por derecho propio. Posee, por ello, una fuerza realmente reveladora el hecho de que se nos narre cómo la desobediencia no produce el conocimiento que convierte a los hombres en dioses, sino que les trae la mortal experiencia de estar «desnudos». Debemos advertir a este propósito que la desnudez de que aquí se habla es esencialmente diferente de la mencionada poco antes, cuando se decía que «los hombres estaban desnudos, pero no se avergonzaban».

Ahora ha quedado roto el vínculo fundamental de la existencia. Con todo, tanto antes como después, el hombre posee el poder y la posibilidad de dominar. Pero el orden dentro del cual tenía su sentido el poder, porque era servicio y estaba garantizado por la responsabilidad ante el auténtico Señor, ha sido trastornado.

viernes, 6 de agosto de 2010

A tiempo y a destiempo

Porque si las familias, sobre todo las numerosas, carecen de domicilio conveniente; si el varón no puede procurarse trabajo y alimentos; si los artículos de primera necesidad no pueden comprarse sino a precios exagerados; si las madres, con gran detrimento de la vida doméstica, se ven obligadas a ganar el sustento con su propio trabajo; si a éstas les faltan, en los ordinarios y aun extraordinarios trabajos de la maternidad, los alimentos y medicinas convenientes, el médico experto, etc., todos entendemos cuánto se deprimen los ánimos de los cónyuges, cuán difícil se les hace la convivencia doméstica y el cumplimiento de los mandamientos de Dios, y también a qué grave riesgo se exponen la tranquilidad pública y la salud y la vida de la misma sociedad civil, si llegan estos hombres a tal grado de desesperación, que, no teniendo nada que perder, creen que podrán recobrarlo todo con una violenta perturbación social.

Consiguientemente, los gobernantes no pueden descuidar estas materiales necesidades de los matrimonios y de las familias sin dañar gravemente a la sociedad y al bien común; deben, pues, tanto cuando legislan como cuando se trata de la imposición de los tributos, tener especial empeño en remediar la penuria de las familias necesitadas; considerando esto como uno de los principales deberes de su autoridad.

Con ánimo dolorido contemplamos cómo, no raras veces, trastrocando el recto orden, fácilmente se prodigan socorros oportunos y abundantes a la madre y a la prole ilegítima (a quienes también es necesario socorrer, aun por la sola razón de evitar mayores males), mientras se niegan o no se conceden sino escasamente, y como a la fuerza, a la madre y a los hijos de legítimo matrimonio.

Pío XI, Casti Connubii, 1930 A.D.

domingo, 11 de julio de 2010

Frutos apóstatas


Es claro. La crisis de la civilización actual es una crisis de Fe. Sí, ya sé, alguien dijo que eran de santos, pero esos eran otros tiempos. Otros tiempos, porque el santo requiere, para serlo, vivir la virtudes en forma heroica, y siendo la primera de las virtudes teologales --superiores a las morales--, si bien no la más excelsa, la Fe, faltando ésta mal se puede llegar a la santidad. "¿Crees en el Hijo del Hombre? Señor, dime quien es para que crea". La fe subjetiva, virtud infusa, necesita de la Fe objetiva, verdad revelada. Y la verdad revelada es que Jesús es Dios, y contra esa verdad se alzan presuntuosos los apóstatas del diálogo interreligioso y el ecumenismo. apóstatas que gobiernan (en lo humano), mal que nos pese, la Iglesia oficial. Hermeneutas que matan el entendimiento, haciendo creer que lo blanco es negro y lo negro es blanco en contra de la razón. Porque tengamos una cosa clara, la fe supera a la razón, mas no la aniquila ni la tiraniza, sino que suavemente la subornida, y estos hermeneutas son tiranos que horrorizan y repugnan. El clericalismo (el malo), encuentra una legión de infelices que pretenden ser lo que en realidad no son, pues, llamándose a sí mismos católicos no son más que ignorantes.

Así, el liberalismo evolucionado a modernismo encuentra dos facciones. Una la de los progresistas, la otra la de los conservadores. Los unos, apostatan abiertamente a costa del escándalo público manteniendo intacta la coherencia del entendimiento, los otros apostatan sin saberlo a costa de la incoherencia intelectual. El grado de tan supina ignorancia nos lo ha vuelto a facilitar la página de internet "Infocatólica". Este post, que rezuma ignorancia supina es muestra palpable de lo antedicho. Se olvida el "propagandista" que hay un caso histórico sobre la descomposición de España que no sólo reprueba la Iglesia, sino la recta razón. Porque, entendámoslo, la Patria constituye la componente social del hombre, esa componente que el individualismo liberal ignora, sobre la cual, al ser de orden natural, la Fe lo engrandece y lo lleva al grado de Cristiandad. Ese caso no es otro que el de D. Opas. Y la reconstrucción anímica y corporal del organismo patrio recuperado por la voluntad de los Reyes Católicos, gozará siempre de lo más altos privilegios eclesiásticos que nación alguna haya alcanzado.


Pero vayamos un poco más allá. En el caso del aborto ¿por qué deberíamos situarnos abiertamente en contra si unos poderes, legales pero ilegítimos, y unos eclesiásticos dicen una cosa y otros otra y las dos opiniones se mantienen en el seno de la Iglesia? Es más. Al fin, ¿no van a abortar las rojas y las hijas de los rojos? Pues, nada, un rojo menos. Aberración mayor que esta es la de considerar que Cataluña no es España. Aberración es negar que el catellano fue la lengua oficial de todas las Cortes de los antiguos reinos, de las de Valladolid y las de Barcelona, porque si el Emperador Carlos hubo de ser requerido a hablar en lengua castellana, no le fue hecho el mismo requerimiento para la lengua catalana, y no porque el catalán no fuera importante, sino porque en las Cortes ya se hablaba en un común denominador, en castellano, después convertido en español. Nadie ama lo que no conoce. La manipulación de la Fe y de la Historia sólo tinee un fin: el odio a lo que se debe conocer.

Oremos por estos hermanos liberal conservadores para que Dios les ilumine el entendimiento.

martes, 6 de abril de 2010

Los moros mienten más que hablan.


Los moros tienen un afán compulsivo por la mentira. Y da lo mismo que el moro sea de la morería de Ceuta, Tetuán o Larache, que de Viena. El grupito de moros que profanaron la Catedral de Córdoba y que posteriormente declararon que en su país de origen, Austria (España está mal, pero Europa está peor), "convivían" en paz y armonía con las comunidades cristianas de su tierra, simplemente obviaron esta manifestación en la Catedral de San Esteban de Viena el pasado diciembre, donde simple y llanamente les piden a los países moros que, en virtud de la tan traída libertad religiosa, dejen libertad para el culto cristiano. Es raro, muy raro, que en virtud de esa pacífica convivencia no estuviera nadie del grupito profanador de Córdoba.


viernes, 19 de febrero de 2010

Corrección fraterna

El P. Basilio Méramo, ex miembro de la FSSPX y sin incardinación actual, que nosotros sepamos, por lo que sólo en caso de necesidad puede ejercer su ministerio sacerdotal, tiene razón en una cosa importantísima: el llamado Concilio Vaticano II, por definición, no puede ser más que un falso Concilio. Falsos concilios ha habido en la historia de la Iglesia, el de Pistoya sin ir más lejos, pero con la salvedad que mientras aquel no fue presidido por la autoridad papal, el llamado Vaticano II sí lo fue. La Iglesia, como acertadamente recuerda Mons. Fellay –actual superior general de la FSSPX--, es una institución divina y sobretodo, por tanto, sobrenatural. En lo sobrenatural es donde anida el Misterio, sólo cognoscible por la Fe, pero ininteligible para la razón. Así, pues, el cómo puede haberse dado que un Papa haya presidido un falso Concilio Ecuménico entra en las claves del Misterio, pero que se ha dado la falsedad es tan real como la vida misma. No, no se puede apelar a la autenticidad magisterial de algo que es un engaño, una falsedad, y el Vaticano II (reunión de pastores, oveja muerta) es, por definición, falso y no puede considerarse, ni en todo ni en parte (toda falsedad total, totum sed no totaliter, se compone de pequeñas partículas verdaderas, como el mal absoluto no existe, tampoco el error absoluto) como Magisterio de la Iglesia. Aquí también el P. Méramo no deja puntada sin hilo, todo Magisterio es auténtico, el calificativo auténtico no es más que un epíteto que tiende a la confusión.

Recordemos que es definición dogmática que todo Concilio Ecuménico (universal) convocado, presidio y clausurado por el Papa es dogmático. Y no hay más cera que la arde. Cuando Paulo VI dijo, en el discurso de clausura del falso Concilio Vaticano II, aquello que “la Iglesia no ha querido comprometer su infalibilidad en el Concilio”, estaba él mismo y bajo su autoridad negando la mayor. Si la Iglesia no ha querido comprometer lo que por naturaleza le compromete es que, una de dos, o bien la naturaleza divina de la Iglesia es mentira, o bien, por misterio inescrutable a los ojos de los hombres, los hombres de Iglesia han mentido. Para un católico no ha lugar la duda: Los hombres de Iglesia han mentido, porque aun siendo la Iglesia divina se compone de hombres dañados en su naturaleza, con lo que es normal y nadie se debería escandalizar, salvo las mentes clericalistas, que los hombres de Iglesia mientan. Es normal, pero no es moral y no deben hacerlo, pero ahí topamos con el gran don y misterio de la libertad y del libre albedrío. Y que lo hayan hecho, el mentir, no quita ni un ápice su condición de hombres de Iglesia, salvo la declaración de herejía que alcanzando al Papa materialiter no lo hace formaliter, ni su gran irresponsabilidad en el hecho que Dios juzgará y, algún día, dará a entender, si es su voluntad, el porqué.

Y dicho lo anterior, pasemos al siguiente punto. Dice el P. Méramo, en una crítica un tanto mordaz –como desprovista de razón, si bien armada de corazón-- a Mons Williamson, que la Misa según el rito del Novus Ordo es falsa en sí misma porque un Sacramento produce la gracia que significa, y como, aquí el P. Méramo lleno de razón y de Espíritu Santo, el Novus Ordo en el mejor de los casos es ambiguo, es imposible que una ambigüedad que no significa pueda producir lo significado. Toda la razón, pero no hay que olvidar que el Sacramento se produce en el acto de la consagración, es decir, al pronunciar el ministro las palabras sobre el pan y el vino y con la intención de hacer lo que hace la Iglesia. Y nadie ha demostrado todavía que las palabras de la consagración, la forma, en el Novus Ordo sean inválidas, y no lo ha demostrado nadie porque son válidas. Por lo tanto, Mons. Williamson es esclarecedor en este punto, sólo la intención nos puede persuadir de la validez o invalidez del Sacramento, grosso modo, porque damos por supuesto que estamos en una de esas misas Novus Ordo que se denominan “dignas”, es decir, se cumplen las rúbricas celosamente, rara avis pero haberlas haylas. Así, el Sacramento no deja de significar la gracia que produce, cosa bien distinta es el Ofertorio de las especies consagradas, aquí es bien cierto que no se produce lo significado, pero también es cierto que el Ofertorio no es el Sacramento, es el Sacrificio y el culto público de la Iglesia, que es la Santa Misa y no el Sacramento de la Eucaristía aunque ambos, como explicamos en su día, se produzcan en un mismo espacio y tiempo. Y, por supuesto, si bien la Eucaristía produce sus frutos lo hace incompletamente e individualmente, porque la forma ambigua del Sacrificio no puede producir lo que no pide que produzca. Es, además, un peligro para la Fe el Novus Ordo por esa contaminación de lo verdadero y lo falso, mucho más peligrosa que lo falso, ya se sabe que no hay peor mentira que una verdad a medias. Uno no puede poner en peligro la fe, que es un don de Dios, asistiendo a rituales donde la Fe es bastardeada, pero como bien dice Mons. Williamson, no hay que juzgar a aquellos que no ven lo que revienta los ojos, y como ha hecho Mons. Fellay, hay que acercarse a ellos para llevarles la luz. Todo lo demás, los espacios confinados por miedo al contagio, aparte de anticristianos por endogámicos, faltos de caridad y sectarios, es algo inhumano. Algo que deberían saber muy bien los fieles y miembros de la FSSPX, su rechazo del pueblo cristiano no es por su “excomunión”, es por ese oficio tan propio del celo amargo de excomulgadores que tan bien, por desgracia, saben practicar.

jueves, 11 de febrero de 2010

jueves, 4 de febrero de 2010

Hablando con propiedad


Ante la inminencia, seis años son muchos para que siga la inminencia, del “apocalíptico” cierre del Valle de los Caídos, se anima al gentío a que acudan a la “celebración de la Eucaristía” que los benditos monjes benedictinos realizan con especial cuidado. Y no está mal la proclama publicitaria, no está mal teniendo en cuenta que:

- La Eucaristía es un sacramento, que como tal no celebra, sino que se administra. Tampoco se suministra, se sume, eso sí.
- La Eucaristía es un sacramento, que como todo sacramento (¡que son siete!), produce la gracia santificante que significa ex opere operato, por sí.
- La Eucaristía es un sacramento, que se realiza en la consagración por la transustanciación al decir el ministro las palabras, la forma, sobre la materia y con la intención de hacer lo que hace la Iglesia.
- La Eucaristía es sacramento y sacrificio, y ¿en qué se diferencia el Sacramento del Sacrificio? Pues, como enseña el Catecismo Romano (483): Mucho se diferencian entre sí el Sacramento del Sacrificio. Porque el Sacramento se perfecciona por la consagración, mas como Sacrificio toda su fuerza está en que sea ofrecido. Por esto la Sagrada Eucaristía cuando está en el copón o se lleva a los enfermos, tiene razón de Sacramento, mas no de Sacrificio. Además de esto, como Sacramento causa mérito y todas aquellas utilidades, de que antes se trató, en los que reciben la sagrada Hostia. Mas, como Sacrificio, no sólo tiene virtud de merecer, sino también de satisfacer. Porque así como Cristo Señor nuestro mereció en su Pasión por nosotros y juntamente satisfizo, así los que ofrecen este Sacrificio, en el cual comunican con nosotros; merecen los frutos de la pasión del Señor y al mismo tiempo satisfacen.
- Y el pueblo fiel llamó siempre, para distinguir Sacramento y Sacrificio, al acto sacrificial Santa Misa, la cual se dice y se escucha.

¿De qué sirve ganar el mundo si se pierde el alma? ¿De qué sirve tener abierto otro nido más de modernistas? Si cierran el Valle de los Caídos, pena ninguna.

jueves, 24 de diciembre de 2009

miércoles, 9 de diciembre de 2009

Romance de los Muertos en el Campo



¡Ay los muertos de la guerra,- sin mármoles y sin cruces!
¡Ay los muertos de la guerra,- con su epitafio de vientos y de nubes!

El sol de este nuevo otoño,- ¡cómo en España reluce!
Almohadas son los ribazos,- los valles son ataúdes.
Ni carrozas de caballos,- ni lentas músicas fúnebres
tuvieron, ni compañía - de emperadores y duques.
Las yerbecitas del campo,- figiéndose manos dulces
de novias y enamoradas,- los amortajan y cubren.

¡Qué paradoja estos muertos,- que entre tréboles verdes
apenas un palmo suben!
No sobrepasan las flores - ¡y sobrepasan las cumbres!

Los lechos donde se duermen,- cunas son, que no ataúdes.
Hoyos parecen abiertos - para las cepas de octubre.

¡Paradoja de una muerte - que tanta vida produce!
Movimiento de gusanos - sobre las frías quietudes.
Espuma de margaritas,- abierta, una boca escupe.
Macetas de jaramagos - son unos ojos sin luces.

¡Paradoja de la guerra:- miseria donde nacen
futuras excelsitudes!
Paradoja de la guerra:- la misma infinita y dulce
paradoja redentora - que nuestras miserias cubre.
La muerte que engendra vida,- la niebla que esconde luces.
¡El monte de aquel Viernes,- y sobre el monte tres cruces!

Campos de España, infinitos:- caminos de aquel octubre...
¡Qué olor de Historia naciente - entre tanta podredumbre!

Y aquellos héroes caídos,- ¡qué humildes entre las yerbas!
y entre las flores, ¡qué dulces!
¡Cómo la anchura del campo - y el cielo los disminuye!
¡Y cómo iguala la muerte - los rojos y los azules!
¡Qué amor de sol los acerca! - ¡Qué paz de tierra los une!

Nadie es nada. Todos son -sílabas que se resumen
en un romance sin nombre - y en un olvido sin cruces.

¡Cómo se achica aquel bravo- y aquel capitán se pudre!
Y la miliciana aquella,-de entrabiertos ojos dulces,
con su fusil y su "mono",- muerta, en la yerba de bruces...,
¡qué montoncillo tan leve - de campanillas azules!

Pero Dios sabe sus nombres - y los separa en las nubes.

José María PEMÁN

jueves, 3 de diciembre de 2009

José Manuel Vidal, ¿chulo o gilipollas?



Este cura secularizado, que ya sabemos que no hay hereje sin mujer, va repartiendo lecciones de compostura al Obispo de Alcalá. Recapitulemos. Un hombre que ha hecho voto de castidad y lo ha incumplido por incontinente, lo que la Iglesia siempre definió como un Judas Iscariote, demuestra ahora su incontinencia por la viperina lengua. Y es que el Vidal dice lo siguiente, entre otras sandeces:

"Porque una misa, sí. Y en Paracuellos, también. Y hablando de mártires, por supuesto. Pero no una misa con la bandera franquista presidiendo. Que es inconstitucional, señor obispo. Y, aunque sólo fuese por eso, debería haberla mandado retirar. Y tenga cuidado, monseñor, con sus <>."

Bandera franquista: Dícese del símbolo de la España católica reconquistada para la Iglesia y Dios en el año de 1939.

Inconstitucional: Dícese de todo aquello que molesta a un rojo, esté recogido en la Constitución o deje de estarlo. Es como el Concilio Vaticano II donde si la ambigüedad no aplica lo suficiente se la aplica por el "espíritu del Concilio" y el artículo 33.

Amistades peligrosas: Hombre honesto, católico, español, ortodoxo, leal, fiel, heterosexual, blanco, padre ejemplar, abuelo encomiable, inteligente, con hacienda lograda con el sudor de la frente y no con el sudor del de enfrente, un tío con toda la barba y con los pantalones bien puestos, vamos. Caben muchos en este modelo, pero en particular uno: D. Blas Piñar López (del que inserto una foto en homenaje y respeto desde la distancia política y la comunión de ideales).

Pero es que estos securalizados no dejan de dar la lata, y es que en su deslealtad para con Dios no pueden conocer más que la amargura del rejalgar, anticipo de lo que les espera, si no se arrepienten, con la roedura del gusano de la conciencia. Vidal eres un amargado y destilas hiel. ¡Triste, que eres un triste!

Lo dicho, Vidal, eres gilipollas y toda tu inquina y ponzoña no valen más que para alentar más a la fidelidad, habida cuenta de lo mal que acaban los desleales a la Santa Causa de Nuestro Señor. No hay mal que por bien no venga.

lunes, 30 de noviembre de 2009

Hoy comienza la Novena a la Inmaculada



Patrona de España y del Arma de Infantería, ruega por nosotros y por el Páter Roberto que en la flor de la vida parece que se le quiere poner el sol. Si en Flandes se puso, que no se ponga, por tu intercesión y con el sometimiento amoroso al divino beneplácito de la voluntad, en esta ocasión. Recordamos el suceso para que nos restituya el ánimo y la confianza en Vos, Madre Santa.

El 7 de diciembre de 1585, el Tercio del Maestre de Campo Francisco de Bobadilla combatía por España y la Fe católica en Holanda. La isla de Bommel, situada entre los ríos Mosa y Waal, era el reducto defendido por el Tercio Viejo, bloqueado por completo por la escuadra del Almirante Holak. Cinco mil hombres guarnecían la isla, "cinco mil españoles que eran a la vez cinco mil infantes, y cinco mil caballos ligeros y cinco mil gastadores y cinco mil diablos ", como dijera de ellos un almirante francés.

El bloqueo se estrecha cada día más; ya no quedan víveres, ni pertrechos de guerra, ni ropas secas. Sólo frío y agua y barro y desesperanza. Alejandro Farnesio, el gobernador de los Países Bajos, envía unos refuerzos que nunca llegan. Los maestres Carlos Mansfeld y Juan del Águila tratan, en vano, de socorrer a los sitiados; no hay esperanzas de auxilio.

El jefe enemigo propone entonces una rendición honrosa. La respuesta de Bobadilla es inmediata: "Los infantes españoles prefieren la muerte a la deshonra. Ya hablaremos de capitulación después de muertos". Ante tal respuesta, Holak recurre a un método infalible para acabar con la resistencia española.

Como las aguas del Mosa discurrían por un canal más alto que el terreno ocupado por los soldados, abre una enorme brecha en el dique y las aguas se precipitan sobre el campamento del Tercio, que pronto se ve rodeado de ellas por todas partes. No queda más tierra firme que el montecillo (apenas cincuenta metros) de Empel, donde, abandonando impedimenta y pertrechos, han de refugiarse los soldados, so pena de perecer ahogados.

En esta situación, un soldado del Tercio cavaba una trinchera "más para tumba que para guarecerse", cuando tropezó con un objeto de madera allí enterrado. Era una tabla flamenca en la que estaba pintada, en vivos colores, la Inmaculada Concepción.

Comenzó el soldado a gritar y acudieron sus compañeros que, colocando el cuadro sobre la bandera española, a modo de improvisado altar, cayeron todos de rodillas entonando la Salve. El Maestre Bobadilla, considerando el hecho como señal cierta de la protección divina, arengó así a sus soldados. "¡Soldados! El hambre y el frío nos llevan a la derrota, pero la Virgen Inmaculada viene a salvarnos. ¿Queréis que se quemen las banderas, que se inutilice la artillería y que abordemos esta noche las galeras enemigas?" "¡Si queremos!", fue la respuesta unánime de aquellos españoles.

Un viento huracanado e intensamente frío se desató aquella tarde helando las aguas del Mosa. Los españoles, marchando sobre el hielo en plena noche, atacan por sorpresa a la escuadra enemiga al amanecer del día 8 de diciembre y alcanzan una victoria tan completa que hace decir al almirante Holak: "Tal parece que Dios es español al obrar, para mí, tan grande milagro".

Aquel mismo día, entre vítores y aclamaciones, la Inmaculada Concepción es proclamada patrona de los Tercios de Flandes e Italia, la flor y nata del ejército español.

lunes, 16 de noviembre de 2009

Vade retro...



Menuda fotito. Personajes sin desperdicio. De izquierda a derecha. El primero, su mejor resumen aquí.

El segundo y el séptimo famosísimos teólogos ellos, denunciantes ambos de un SACERDOTE (lo escribo así por que lo es como la copa de un pino en todos los sentidos, el literal también) que tuvo que sufrir, y sufre, lo indecible por estos sus martirizantes, que aunque a él le estén ganando el cielo, no les priva a ellos el castigo de su iniquidad. Dios lo tolera, hasta el Juicio individual que dice: ¡Basta!

¡Qué vergüenza! No sé, como tienen el morro de presentarse en sitios públicos, y lo que es peor, en la Iglesia. Miren los de Una Voce lo que hacen, que con estos van aviados.

¡Ay! Pobre Pío XII, con "defensores" como estos no le hacen falta los "hermanitos mayores".

lunes, 2 de noviembre de 2009

La paja en el ojo ajeno



A este Cardenal que recuerdan aquellas notas de Quevedo: "érase un hombre a su nariz pegado", y con esas narices no me extraña que utilice tácticas de "nuestros hermanos mayores", ha dicho lo siguiente (fuente: secretum meum mihi):

[Pontifex:] ¿Las nota en la Fraternidad?

[Card. Castrillón:]
Aquí, apunto. Yo no conozco todavía la posición oficial de toda la Fraternidad. Quiero decir que si de un lado se escuchan discursos aceptables y prometedores, otro tanto se lee en órdenes diversos, otros menos conciliadores y de tenor diferente. Sería bueno desde este punto de vista mayor uniformidad entre la Fraternidad.


Sí, Excelencia, como también sería no bueno, sino buenísimo que esa uniformidad existiera entre la Curia romana, los Obispos del orbe que se dice católico y el Santo Padre. No está bien eso de mirar la paja en el ojo ajeno y no ver la viga en el propio, no, no está bien, me parece que se llma hipocresía, que es la levadura farisaica.

miércoles, 21 de octubre de 2009

Parece que sí, que es tiempo, (Actualizado 13-11-2009)

AVISO IMPORTANTE: Esta entrada puede contener, como de hecho parece que contiene, errores de bulto, rogamos visiten el Foro Hispanismo, y en particular las intervenciones del forero Chanza para su correcta interpretación. Gracias y perdón por la falta de análisis, a veces hasta las inteligencias más preclaras y elevadas, como el P. Castellani, pueden errar. Por mi parte retracto desde ya todo aquello que no sea conforme a la Doctrina de nuestra Religión.

La mayoría de los protestantes, menos los anglicanos, son en realidad nestorianos, separando la persona de Cristo de la de Dios, diciendo que el primero fue un gran hombre, un hombre excelso, lleno del Espíritu Santo, pero no Dios.

Yo una vez entré en una iglesia del sur de Londres, que tenía confesionarios, imágenes de la Virgen y era igual que una iglesia católica e incluso vendían libros de Martindale, un jesuita inglés; pero luego me dijeron que era una iglesia anglicana. Un jefe anglicano, Lord Halifax, quiso unir el anglicanismo con la Iglesia Católica. Pero no pudo.

Ellos tienen solamente dos cosas que los separan: una que no obedecen al Papa; un inglés no puede obedecer a un italiano. La otra es el celibato eclesiástico. De manera que el Cardenal Mercier se juntó con Lord Halifax y éste proponía que nombrase un patriarca inglés que fuese como un segundo Papa, como un Vice-Papa y que no estuviese muy sometido a Roma y segundo, que se suprimiese el celibato eclesiástico.

La Iglesia no quiso y supongo que no pudo acceder a ello. El anglicanismo es la iglesia oficial de Inglaterra cuyo papa es la Reina, porque es una iglesia nacional. Las dos cosas que pedía, Roma las podía hacer; de suyo son posibles. Nombrar un patriarca de Inglaterra es posible. Antes, todas las regiones de la cristiandad estaban gobernadas por patriarcas que podían casi tanto como el Papa. La Iglesia era federal entonces; ahora es unitaria o centralista, gobernada desde Roma. Todavía el patriarca de Toledo tiene el título de patriarca de las Indias, que si fuera de los indios sería patriarca nuestro. Y la otra petición también podía ser concedida, pero por ahora parece que no ha llegado el tiempo.

P. Leonardo Castellani, S.J. (Catecismo para Adultos)

lunes, 19 de octubre de 2009

¿Es usted antisemita?



¿Cree usted que los judíos mataron a su Mesías?
¿Pide usted por la conversión de los judíos?
¿Realiza usted proselitismo de la causa católica?

Pues, si usted ha respondido "Sí" a alguna de esas tres proeguntas sepa que usted es considerado un antisemita. También puede alegar que en base a qué se le puede a usted acusar de tamaña majadería. En base a las propias definiciones judías, por lo que no hay otra: el diálogo interreligioso lleva aparejada la renuncia de la Fe católica, así sin más. Según se verá seguidamente, el antisemitismo religioso, es decir, eso que la Enciclopedia del Holocausto, llama odio antijudío como existió en el pasado, está anexado irremediablemente a la Iglesia que no conoció la verdad de "Lumen Gentium", "Gaudium et Spes" y "Dignitatis Humanae".

El antisemitismo para los judíos (Zadoff, Efraim (Ed.), SHOA - Enciclopedia del Holocausto, Yad Vashem y E.D.Z. Nativ Ediciones, Jerusalen 2004. Basado en: Rozett, Robert & Shmuel Spector (Ed.), Encyclopedia of the Holocaust, Yad Vashem and Facts On File, Inc., Jerusalem Publishing House Ltd, 2000) es:

Odio a los judíos como grupo o al “judío” como concepto. Se distinguen tres tipos de antisemitismo:

  1. religioso, principalmente cristiano, que discrimina a los judíos por su fe y sus tradiciones y por no haber aceptado a Jesús como Mesías; promueve la conversión al cristianismo;
  2. político, que se opone a otorgar a los judíos igualdad de derechos civiles; promueve la asimilación social y cultural de los judíos y su desaparición como grupo diferenciado;
  3. racista, que basa su odio en la existencia misma del judío; promueve la separación física de los judíos de la sociedad y en última instancia, su exterminio.
El término antisemitismo fue acuñado por primera vez hacia finales de la década de 1870, y desde entonces ha sido utilizado con referencia a todos los tipos de odio antijudío a lo largo de la historia. El vocablo deriva del hecho de que el idioma hebreo pertenece a la familia de las lenguas semitas, y en consecuencia los judíos son “semitas”. Con ese criterio, lo serían también los pueblos que hablan otros idiomas de la misma familia, como el árabe y el etíope. Sin embargo, ese “semitismo” amplio no existe, y de hecho ningún otro grupo ha sido objeto del odio y el prejuicio que denota el antisemitismo El término en sí es un buen ejemplo de cómo, en el último tercio del siglo XIX, los prejuicios raciales y culturales pretendían sustentarse en conceptos científicos.

El odio antijudío no es un fenómeno moderno – viene de tiempos remotos. El antisemitismo tradicional estuvo basado en la discriminación religiosa contra los judíos por parte de los cristianos. La doctrina cristiana estaba imbuida de la idea que los judíos eran responsables por la crucifixión de Jesús, y por lo tanto merecían ser castigados (esto es conocido como el mito del deicidio o muerte de Dios). Otro concepto que provocó el odio de los cristianos contra los judíos fue el “mito de la sustitución”, que sostenía que el cristianismo había reemplazado al judaísmo, ya que los judíos habían fracasado en su papel como pueblo elegido de Dios y por lo tanto debían ser castigados, especialmente por el mundo cristiano. A través de los siglos, diversos estereotipos sobre los judíos fueron cobrando vigencia. Los judíos individuales no eran juzgados sobre la base de sus logros o méritos personales, sino que eran percibidos según diversos estereotipos (a menudo combinados entre sí) como avaros, diabólicos, sectarios, vagos, amantes del dinero y promiscuos. Se llegó al punto de acusar falsamente a los judíos de utilizar la sangre de niños cristianos como parte del ritual de la festividad de la Pascua (acusación conocida como “calumnia de crimen ritual”).

Los siglos XVIII y XIX brindaron al mundo europeo la Ilustración – un movimiento filosófico que basaba su visión de mundo en la razón y no en el dogma religioso tradicional, el cual fue acompañado por ideas sobre humanitarismo y progreso social y político. Sin embargo, el antisemitismo no desapareció durante la Ilustración, sólo cambió sus formas. Al mismo tiempo que se les otorgaba a los judíos igualdad de derechos en muchos países europeos, muchas personas expresaban su aversión cuestionando si los judíos podían ser leales a los estados que los incorporaban como ciudadanos. Por su parte, aquéllos que se oponían a los cambios políticos y a la modernización acusaban a los judíos de ser los promotores de los mismos.

Durante la década de 1870, se incorporó al nuevo antisemitismo político el antisemitismo “racial”, basado en las nuevas ideas sobre la evolución de las especies expuestas por el naturalista inglés Charles Darwin – quien nunca tuvo la intención de que las mismas fueran utilizadas fuera del ámbito de la ciencia. Los antijudíos comenzaron a definir a los judíos eran una “raza” inferior en la escala evolutiva. Al establecer que los judíos constituían un “problema” con base física o genética, determinaron que el mismo nunca podría ser solucionado, aun cuando los judíos se asimilaran totalmente a su entorno social. Esta nueva forma de antisemitismo planteaba que los judíos eran responsables por los problemas mundiales debido a su “raza”.

Esta manera de pensar encontró en Alemania su expresión en un movimiento político nacionalista denominado el movimiento Völkisch (nacional). Los representantes de este grupo se oponían a la industrialización y al secularismo que acompañaban a la modernización, porque consideraban que destruirían la cultura tradicional alemana. Acusaban a los judíos de socavar el estilo tradicional de vida y sostenían que ellos formaban parte del pueblo alemán. A fines del siglo XIX surgieron en Alemania numerosos partidos políticos antisemitas, que fueron revitalizados después de la derrota alemana en la Primera Guerra Mundial.

El antisemitismo emergió en Francia en la década de 1890, durante el Caso Dreyfus, en el cual un capitán judío fue falsamente acusado de traición por un grupo de antisemitas. En la Rusia de los zares, el antisemitismo fue política oficial del gobierno. Los judíos tenían restringidos sus lugares de residencia dentro de ciertas áreas y la clase gobernante promovió pogromos. Sólo después de la Revolución de Febrero (1917) se les concedió la igualdad de derechos. Muchos judíos participaron de la Revolución de Octubre (1918) y ello proporcionó a los antisemitas, en toda Europa, otra excusa para odiar a los judíos, ya que ahora los asociaban a los aborrecidos comunistas.

El Partido Nazi, creado en Alemania en 1919 y llegado al poder en 1933, fue uno de los primeros movimientos políticos basado esencialmente en el antisemitismo racista. Los nazis discriminaron a los judíos desde el comienzo mismo de su régimen, primero instituyendo una legislación antijudía que separaba a los judíos del resto de la sociedad y posteriormente exterminándolos por ser miembros de una “raza inferior”. En los países que colaboraron con los nazis o que fueron ocupados por ellos, las manifestaciones locales de antisemitismo –ya fuera tradicional-religioso, político o racial– contribuyeron a determinar el destino de los judíos. Aun en los países que se opusieron a Hitler y a los nazis existió algún grado de antisemitismo, y algunos expertos consideran que posturas antisemitas inhibieron a esos países de esforzarse para rescatar a los judíos de manos de los nazis.

Después de la Segunda Guerra Mundial, cuando el mundo tomó conciencia de lo que había ocurrido en Europa, el antisemitismo se debilitó significativamente. Numerosas instituciones cristianas reconocieron su profundo error al haber cultivado el antisemitismo cristiano tradicional (el papa Juan Pablo II calificó al antisemitismo como un pecado), y algunos gobiernos no permitieron la implementación de políticas antisemitas. Sin embargo, el antisemitismo se revitalizó en la Unión Soviética apenas pocos años después de finalizada la guerra, cuando Josef Stalin comenzó a perseguir sistemáticamente a los judíos.

Con el correr de los años, surgió un nuevo tipo de antisemitismo La oposición a la existencia del Estado de Israel (especialmente entre árabes y musulmanes) comenzó a enmascarar su odio antijudío como “antisionismo”. Incluso la Asamblea de las Naciones Unidas expresó su aprobación a ese sentimiento antisemita en 1975, cuando adoptó la resolución No. 3379 que declaraba que “sionismo es racismo”. Dicha resolución fue finalmente derogada en 1994. La negación del Holocausto y el neo-nazismo son otras formas de expresión del antisemitismo en el mundo moderno, al pretender absolver al nazismo de sus crímenes o glorificar al nazismo y al odio antijudío tal como existieron en el pasado.

martes, 13 de octubre de 2009

¿Fue León XIII liberal?



No en el sentido doctrinal, claro está, pero sí en la forma de actuar o de su pensamiento particular podemos preguntarnos si León XIII, acaso, no fue liberal y aquellas oraciones "carlistonas" por la conversión del Papa tenían más significado que el "Ralliement". ¿Se adelantó León XIII a Benedicto XVI, o fue éste quién habilmente sacó el argumento sin ser de su cuño? ¿Pablo VI en su alocución celebre a la ONU no hizo sino sacar lo que su antecesor le había preparado?

"Los Estados Unidos, que son una república, pese a los inconvenientes que derivan de una libertad sin límites, crecen todos los días, y la Iglesia católica se ha desarrollado ahí sin tener que sostener luchas contra el Estado. Esas dos potencias concuerdan muy bien, como deben concordar en todas partes, a condición de que la una no usurpe los derechos de la otra; allá la libertad es realmente el fundamento de las relaciones entre el poder civil y la conciencia religiosa. La Iglesia reclama antes que ninguna otra cosa la libertad; mi voz autorizada (sic) debe ser escuchada para que su objetivo y su actitud no sean desnaturalizados más por ataques mal fundados. Lo que le conviene en los Estados Unidos le conviene con mayor razón en la Francia republicana."

León XIII, míercoles 17 de febrero de 1892, "Petit Journal" de Judet, año 30º, nº 10.645.