lunes, 19 de octubre de 2009

¿Es usted antisemita?



¿Cree usted que los judíos mataron a su Mesías?
¿Pide usted por la conversión de los judíos?
¿Realiza usted proselitismo de la causa católica?

Pues, si usted ha respondido "Sí" a alguna de esas tres proeguntas sepa que usted es considerado un antisemita. También puede alegar que en base a qué se le puede a usted acusar de tamaña majadería. En base a las propias definiciones judías, por lo que no hay otra: el diálogo interreligioso lleva aparejada la renuncia de la Fe católica, así sin más. Según se verá seguidamente, el antisemitismo religioso, es decir, eso que la Enciclopedia del Holocausto, llama odio antijudío como existió en el pasado, está anexado irremediablemente a la Iglesia que no conoció la verdad de "Lumen Gentium", "Gaudium et Spes" y "Dignitatis Humanae".

El antisemitismo para los judíos (Zadoff, Efraim (Ed.), SHOA - Enciclopedia del Holocausto, Yad Vashem y E.D.Z. Nativ Ediciones, Jerusalen 2004. Basado en: Rozett, Robert & Shmuel Spector (Ed.), Encyclopedia of the Holocaust, Yad Vashem and Facts On File, Inc., Jerusalem Publishing House Ltd, 2000) es:

Odio a los judíos como grupo o al “judío” como concepto. Se distinguen tres tipos de antisemitismo:

  1. religioso, principalmente cristiano, que discrimina a los judíos por su fe y sus tradiciones y por no haber aceptado a Jesús como Mesías; promueve la conversión al cristianismo;
  2. político, que se opone a otorgar a los judíos igualdad de derechos civiles; promueve la asimilación social y cultural de los judíos y su desaparición como grupo diferenciado;
  3. racista, que basa su odio en la existencia misma del judío; promueve la separación física de los judíos de la sociedad y en última instancia, su exterminio.
El término antisemitismo fue acuñado por primera vez hacia finales de la década de 1870, y desde entonces ha sido utilizado con referencia a todos los tipos de odio antijudío a lo largo de la historia. El vocablo deriva del hecho de que el idioma hebreo pertenece a la familia de las lenguas semitas, y en consecuencia los judíos son “semitas”. Con ese criterio, lo serían también los pueblos que hablan otros idiomas de la misma familia, como el árabe y el etíope. Sin embargo, ese “semitismo” amplio no existe, y de hecho ningún otro grupo ha sido objeto del odio y el prejuicio que denota el antisemitismo El término en sí es un buen ejemplo de cómo, en el último tercio del siglo XIX, los prejuicios raciales y culturales pretendían sustentarse en conceptos científicos.

El odio antijudío no es un fenómeno moderno – viene de tiempos remotos. El antisemitismo tradicional estuvo basado en la discriminación religiosa contra los judíos por parte de los cristianos. La doctrina cristiana estaba imbuida de la idea que los judíos eran responsables por la crucifixión de Jesús, y por lo tanto merecían ser castigados (esto es conocido como el mito del deicidio o muerte de Dios). Otro concepto que provocó el odio de los cristianos contra los judíos fue el “mito de la sustitución”, que sostenía que el cristianismo había reemplazado al judaísmo, ya que los judíos habían fracasado en su papel como pueblo elegido de Dios y por lo tanto debían ser castigados, especialmente por el mundo cristiano. A través de los siglos, diversos estereotipos sobre los judíos fueron cobrando vigencia. Los judíos individuales no eran juzgados sobre la base de sus logros o méritos personales, sino que eran percibidos según diversos estereotipos (a menudo combinados entre sí) como avaros, diabólicos, sectarios, vagos, amantes del dinero y promiscuos. Se llegó al punto de acusar falsamente a los judíos de utilizar la sangre de niños cristianos como parte del ritual de la festividad de la Pascua (acusación conocida como “calumnia de crimen ritual”).

Los siglos XVIII y XIX brindaron al mundo europeo la Ilustración – un movimiento filosófico que basaba su visión de mundo en la razón y no en el dogma religioso tradicional, el cual fue acompañado por ideas sobre humanitarismo y progreso social y político. Sin embargo, el antisemitismo no desapareció durante la Ilustración, sólo cambió sus formas. Al mismo tiempo que se les otorgaba a los judíos igualdad de derechos en muchos países europeos, muchas personas expresaban su aversión cuestionando si los judíos podían ser leales a los estados que los incorporaban como ciudadanos. Por su parte, aquéllos que se oponían a los cambios políticos y a la modernización acusaban a los judíos de ser los promotores de los mismos.

Durante la década de 1870, se incorporó al nuevo antisemitismo político el antisemitismo “racial”, basado en las nuevas ideas sobre la evolución de las especies expuestas por el naturalista inglés Charles Darwin – quien nunca tuvo la intención de que las mismas fueran utilizadas fuera del ámbito de la ciencia. Los antijudíos comenzaron a definir a los judíos eran una “raza” inferior en la escala evolutiva. Al establecer que los judíos constituían un “problema” con base física o genética, determinaron que el mismo nunca podría ser solucionado, aun cuando los judíos se asimilaran totalmente a su entorno social. Esta nueva forma de antisemitismo planteaba que los judíos eran responsables por los problemas mundiales debido a su “raza”.

Esta manera de pensar encontró en Alemania su expresión en un movimiento político nacionalista denominado el movimiento Völkisch (nacional). Los representantes de este grupo se oponían a la industrialización y al secularismo que acompañaban a la modernización, porque consideraban que destruirían la cultura tradicional alemana. Acusaban a los judíos de socavar el estilo tradicional de vida y sostenían que ellos formaban parte del pueblo alemán. A fines del siglo XIX surgieron en Alemania numerosos partidos políticos antisemitas, que fueron revitalizados después de la derrota alemana en la Primera Guerra Mundial.

El antisemitismo emergió en Francia en la década de 1890, durante el Caso Dreyfus, en el cual un capitán judío fue falsamente acusado de traición por un grupo de antisemitas. En la Rusia de los zares, el antisemitismo fue política oficial del gobierno. Los judíos tenían restringidos sus lugares de residencia dentro de ciertas áreas y la clase gobernante promovió pogromos. Sólo después de la Revolución de Febrero (1917) se les concedió la igualdad de derechos. Muchos judíos participaron de la Revolución de Octubre (1918) y ello proporcionó a los antisemitas, en toda Europa, otra excusa para odiar a los judíos, ya que ahora los asociaban a los aborrecidos comunistas.

El Partido Nazi, creado en Alemania en 1919 y llegado al poder en 1933, fue uno de los primeros movimientos políticos basado esencialmente en el antisemitismo racista. Los nazis discriminaron a los judíos desde el comienzo mismo de su régimen, primero instituyendo una legislación antijudía que separaba a los judíos del resto de la sociedad y posteriormente exterminándolos por ser miembros de una “raza inferior”. En los países que colaboraron con los nazis o que fueron ocupados por ellos, las manifestaciones locales de antisemitismo –ya fuera tradicional-religioso, político o racial– contribuyeron a determinar el destino de los judíos. Aun en los países que se opusieron a Hitler y a los nazis existió algún grado de antisemitismo, y algunos expertos consideran que posturas antisemitas inhibieron a esos países de esforzarse para rescatar a los judíos de manos de los nazis.

Después de la Segunda Guerra Mundial, cuando el mundo tomó conciencia de lo que había ocurrido en Europa, el antisemitismo se debilitó significativamente. Numerosas instituciones cristianas reconocieron su profundo error al haber cultivado el antisemitismo cristiano tradicional (el papa Juan Pablo II calificó al antisemitismo como un pecado), y algunos gobiernos no permitieron la implementación de políticas antisemitas. Sin embargo, el antisemitismo se revitalizó en la Unión Soviética apenas pocos años después de finalizada la guerra, cuando Josef Stalin comenzó a perseguir sistemáticamente a los judíos.

Con el correr de los años, surgió un nuevo tipo de antisemitismo La oposición a la existencia del Estado de Israel (especialmente entre árabes y musulmanes) comenzó a enmascarar su odio antijudío como “antisionismo”. Incluso la Asamblea de las Naciones Unidas expresó su aprobación a ese sentimiento antisemita en 1975, cuando adoptó la resolución No. 3379 que declaraba que “sionismo es racismo”. Dicha resolución fue finalmente derogada en 1994. La negación del Holocausto y el neo-nazismo son otras formas de expresión del antisemitismo en el mundo moderno, al pretender absolver al nazismo de sus crímenes o glorificar al nazismo y al odio antijudío tal como existieron en el pasado.

martes, 13 de octubre de 2009

¿Fue León XIII liberal?



No en el sentido doctrinal, claro está, pero sí en la forma de actuar o de su pensamiento particular podemos preguntarnos si León XIII, acaso, no fue liberal y aquellas oraciones "carlistonas" por la conversión del Papa tenían más significado que el "Ralliement". ¿Se adelantó León XIII a Benedicto XVI, o fue éste quién habilmente sacó el argumento sin ser de su cuño? ¿Pablo VI en su alocución celebre a la ONU no hizo sino sacar lo que su antecesor le había preparado?

"Los Estados Unidos, que son una república, pese a los inconvenientes que derivan de una libertad sin límites, crecen todos los días, y la Iglesia católica se ha desarrollado ahí sin tener que sostener luchas contra el Estado. Esas dos potencias concuerdan muy bien, como deben concordar en todas partes, a condición de que la una no usurpe los derechos de la otra; allá la libertad es realmente el fundamento de las relaciones entre el poder civil y la conciencia religiosa. La Iglesia reclama antes que ninguna otra cosa la libertad; mi voz autorizada (sic) debe ser escuchada para que su objetivo y su actitud no sean desnaturalizados más por ataques mal fundados. Lo que le conviene en los Estados Unidos le conviene con mayor razón en la Francia republicana."

León XIII, míercoles 17 de febrero de 1892, "Petit Journal" de Judet, año 30º, nº 10.645.

viernes, 2 de octubre de 2009

Si Santa Clara levantara la cabeza...

... o volviera la Santa Inquisición. ¡Qué tiempos, Señor, qué tiempos!


jueves, 24 de septiembre de 2009

¿Quién se cree el centro del mundo?




El trabajo, incansable, de sacar a Cristo del centro de las sociedades civilizadas es algo que, propiamente, empieza en el Renacimiento. Es claro que la lucha del bien y del mal existe desde la caída de los ángeles rebeldes y su comunero (esto lo decía Quevedo, pero no va mal sacarlo de vez en cuando) líder a la cabeza, Satanás; pero hasta la llamada Edad Media Cristo no ocupa el centro de la vida espiritual y material de las naciones, todavía sin el componente jacobino que trajo la Revolución. Bien, la secuencia Renacimiento-Reforma-Revolución-Liberalismo-Socialismo-Comunismo, es una cadena eslabonada a lo largo de la Historia.

Que Dios, Cristo y la Iglesia no importan a las autoridades vaticanas es algo conocido, no por la especulación inductiva, sino a fuer de los hechos que están ahí para todo el que quiera ver; y el que no quiere ver, Dios lo confunde. Pero, volvamos a Mons. Williamson. He aquí un extracto de la traducción de Secretum:

Muchos, dentro y fuera de la Iglesia, llegaron a la equivocada conclusión de que la Iglesia ahora había aceptado opiniones antisemitas, y la desasociación de la clara aceptación desde el Concilio Vaticano Segundo de la libertad religiosa, el ecumenismo y el diálogo interreligioso.

Bien, como vemos el centro de todo gira a la visión que los demás tienen de las enseñanzas, cada una hija de su padre y su madre, del clero (alto y bajo) y no a la predicación de la Verdad. Bueno, pero no perdemos ahora esta acusación de un Obispo que se dice de la Iglesia Católica como es el de Estocolmo:

El Papa y el Vaticano habían pedido a Richard Williamson y a la SSPX claramente y sin duda distanciarse de la negación del Holocausto y pedir perdón. Hasta ahora, esto no ha ocurrido, el menos no en el caso de Williamson.

Bien, ¿se ha pedido perdón o no se ha pedido perdón? ¿Cómo que por lo menos en el caso de Mons. Williamson? ¿Quiere decir esto que sí se ha pedido perdón por la FSSPX? ¿Y si se ha pedido perdón por parte de la FSSPX, por qué no decirlo? No voy a entrar en el meollo de si sí o si no, lo que me interesa destacar es como se manipula para "dar imagen", simple y llanamente. Ni Cristo, ni la Verdad que vino a traer al mundo de los hombres para su salvación interesan, sólo interesa dar una imagen "friendly". Es por esto que podemos reconocer, siguiendo las enseñanzas de nuestro divino Salvador, que las autoridades vaticanas incumplen, son infieles, a su deber de estado, no ya el abandono a la divina Providencia, ¡quimera de estos días!, sino al cometido por el cual ocupan los cargos, sin las cargas.

No hay autoridad, el katejon inescrutable ha sido franqueado por el enemigo.

lunes, 14 de septiembre de 2009

La Urraca que se cree Cigüeña



La urraca es una alimaña que pone sus huevos en los nidos de los demás, se come la legítima prole de la especie ajena cuyos progenitores, además de quedarse sin descendencia, alimentan al aniquilador de su especie.

Ya me he referido muchas veces al blog protestante, aunque él no lo crea, de La Cigüeña de la Torre, y hoy voy a hacerlo otra vez. Y lo voy a hacer con la firme intención de desenmascarar a la Cigüeña para que vean todos a la Urraca (desde luego vaya nombrecito que ponían algunos a sus doncellas).

Bien, dice, porque es lo que viene a decir tras el disfraz, la urraca de la torre en este post, sibilina y liberalmente como corresponde a su calaña intelectual, que un Santo de la Iglesia canonizado pertenece a una única categoría, que es la de los santos, negando un dogma de Fe, tal cual es la Jerarquía. Ese dogma, negado por los cátaros que devinieron en albigenses (los puros), es más viejo que el hilo negro, pero peligrosísimo en su actual versión que no es más que el igualitarismo. Repasemos un poco. Los cátaros pretendían que las desigualdades terrenas desaparecían con la muerte, es decir, todos los predestinados serían en la otra vida IGUALES. Y eso planteaba un serio problema en una sociedad donde se pedía "fiat voluntas tua sicut in coaelo et in terra", es decir, en una sociedad terrenal que tenía como IDEAL ser imagen de la sociedad celestial. Por tanto, el igualitarismo sería una lucha terrenal, algo conocido que los masones han sabido continuar en el nefando lema de igualdad.

El dogma católico es claro, la jerarquía es algo consustancial al orden y al principio ordenador. Los ángeles están jerarquizados y los Santos también lo están. Y no todos los santos, por muy canonizados que estén, ocupan el mismo lugar. La urraca, se come los huevos católicos y deja los judaizantes en esos articulos tan plagados de respetos humanos como de ponzoña.

Lo más gracioso de esta urraca cachonda es que se somete al juicio de la Iglesia, tanto como yo me someto a Santa Inquisición, es fácil someterse a lo que no existe.

P.S.: Parece ser que Una Voce Málaga, tras romperse llorando entre puñetas de ganchillo, vuelve a la contaminación, o concomitación Novus Ordo - Misa de siempre, pública, que lástima, con la buena oportunidad que han tenido para hacer algo bueno por la inteligencia humana, desaparecer.

miércoles, 9 de septiembre de 2009

Puntualicemos

En primer lugar, por fin, dar gracias porque ya hay una posición oficial de la FSSPX sobre la Encíclica "Caritas in veritate", por lo menos a lo que al Distrito de América del Sur se refiere. Y, por supuesto, no es lo que proponía Panorama Católico. Es lo que es, es decir, una ruptura más de la autoridad de la Iglesia con la Doctrina.

Ahora bien, dice el P. Bouchacourt que:

"La Fraternidad San Pío X, con motivo de las próximas discusiones doctrinales con las autoridades romanas, acometerá el difícil empeño de demostrar que el último Concilio y la enseñanza que se extrajo de él desde hace cuarenta años, constituyen una ruptura evidente y brutal con la enseñanza de siempre de la Iglesia.

Este objetivo parece sobrehumano;"

Este párrafo, y su deducción, es una falsedad. La FSSPX no tiene que demostrar que los documentos, algunos, del CVII son, o pueden ser interpretados, como anticatólicos; eso ya está demostrado, y no sólo por la FSSPX. Lo sobrehumano no es la demostración, lo sobrehumano es la aceptación, la conversión de las autoridades a la fidelidad del depósito de la Fe, eso es lo que es el objetivo, y por ese objetivo lo que sea para que nuestro Señor interceda por su Iglesia. Creo que era neceria la puntualización.

P.S.: Dicen que Una Voce Málaga ha sufrido una depresión, bueno, no hay mal que por bien no venga, el espacio internauta se ha librado de una fuente de confusionismo. Laus Deo.

martes, 11 de agosto de 2009

¿Quién manda en el Vaticano?

La pregunta no tiene fácil respuesta. Y no confundamos, por favor. La Iglesia está asitida por el Espíritu Santo, es el alma del Cuerpo Místico, pero el gobierno de esta sociedad visible lo llevan hombres. Así, esos hombres que gobiernan, con el Sumo Pontífice a la cabeza, como Vicario de Cristo que es, a veces pueden errar, por ignorancia o mala fe, en el gobierno y contradecir en lo temporal lo sobrenatural. Si bien, las puertas del Infierno no prevalecerán.

Cuando uno lee noticias como esta o como esta otra, aparte de la risa que provoca la ineptitud política del Vaticano, y de la sacudida a los cimientos de la justicia, enseguida le viene a la mente que las finanzas vaticanas van por mal camino. Porque no olvidemos que las finanzas, la usura de toda la vida (prestar dinero con interés, sea el que sea, es usura) están en manos de "nuestros hermanos mayores en la fe". Claro, que se olvida la cita de decir de qué fe estamos hablando. Si es en la fe de la pasta, está claro, los judíos nos han (mal)enseñado como ser sus esbirros, y si un Paulo IV tenía la desfachatez de decir de España que era "nido de judíos y marranos"*, me parece que se le ha caído encima al Vaticano los escupitajos lanzados hacia arriba, esos y no otros son los que mandan en la curia y ...

* Cabrera.