lunes, 22 de septiembre de 2008

In quorum manibus iniquitates sunt


Sin caer, Dios nos libre, en el donatismo hemos de hacer una reflexión sobre el carácter que revisten algunos hombres que públicamente se hacen defensores de la virtud. Deben ser virtuosos, y como que sólo Dios conoce los corazones, esto implica, única y exclusivamente, no ser motivo de escándalo.

Pero hay por ahí algunos "defensores" de la Santa Misa que más les valdría estar callados. Los que conocen sus prácticas debieran ser los primeros de excluirlos de ser imagen pública. Si no lo hacen son tan culpables como ellos.

Vale.

miércoles, 3 de septiembre de 2008

lunes, 25 de agosto de 2008

Index para internautas

El peor enemigo de la Iglesia católica, y por tanto, de Dios y su Cristo, es el liberal que se dice católico. Sí, grabarlo bien como un certero silogismo. Peor que las matanzas de Nerón; peor que los Arrio, Nestorio, Donato, Lutero y Mahoma; peor que los comunistas rojos asesinos de la Cristiada mejicana y la Cruzada española; mucho peor son los liberales que se dicen católicos. Por eso, nada mejor que el Index sobre estos sectarios. Algunos pasarán como perfectamente ortodoxos, pero la prueba del nueve del liberal que se dice católico, hoy por hoy, es la renuncia implícita y explícita al Reinado social de Nuestro Señor Jesucristo.

Vayan como preámbulo estas dos direcciones:

http://www.religionenlibertad.com/

El moderador es un protestante que, según él, se ha convertido al catolicismo. Nada más lejos. Es un protestante, al igual que Lutero débil de espíritu (se pueden ver sus entradas lloronas y sentimentalistas en el Foro Santo Tomás Moro), depresivo y sin arte ni oficio conocidos salvo el vivir a cuenta de ser católico, que como ha comprobado es mucho más rentable que ser protestante. Por otro lado, mezcla las opiniones de un Obispo católico con las entradas de un hereje protestante, todo muy ecuménico.

La otra dirección es:

http://blogs.periodistadigital.com/laciguena.php

Autor, otrora tradicionalista, eso sí por lo bajini; y fautor de graves errores, entre ellos el de la falta de caridad continuada aliñada con un sentimentalismo hipertrofiado que no extraña sea el blog más leído por los Obispos.

No seáis incautos, debajo de su afabilidad, el liberal esconde garras de sangre.

viernes, 22 de agosto de 2008

Los nuevos bárbaros...


...los doctores de la ley. Tras el "bandidaje de la secta liberal del CVII", la fuente de la verdad ya no es la autoridad, sino el perito, el que se dice teólogo; como si, trasladado al plano mundano, el profesor de geometría en lugar de explicar la resolución del problema en base a los axiomas geométricos tratara sobre la demostración de éstos, un contrasentido que dejaría al axioma vaciado de su condición y al problema sin resolución.

Bien, pues, hoy en día en la Santa Madre Iglesia la voz de la autoridad es puesta en entredicho, cuando no anulada o tarada como infantil y poco madura. Y hoy me toca con el archifamoso tema de la Liturgía de las Horas. Se queda uno perplejo cuando se dice que la dejadez de la Oración de la Iglesia por parte de los laicos sea como consecuencia del clericalismo y monacalismo en que estuvo "secuestrada" la Iglesia durante toda la Edad Media (se "olvidan" por completo del Oficio Parvo de Nuestra Señora). Esta tesis se cae por sí misma. Primero, porque la Iglesia, como Madre, no exige a sus hijos por encima de sus capacidades. ¿Cómo exigir la lectura del Breviario a una población analfabeta?¿Cómo exigir al seglar, que no ha renunciado al mundo, el mismo nivel de entrega de aquel que ha muerto al mundo? Beneficioso, sin duda; exigible, imprudente, cuanto menos. Y así todos estos fariseos, teologuchos de tres al cuarto, se atreven a denunciar a Pío XII y la Encíclica Mediator Dei en lugar de someterse a la misma con filial obediencia debida que, ellos sí, juraron a Dios con voto.

miércoles, 13 de agosto de 2008

In memoriam


John Han Dingxiang, Obispo Católico
30 años preso en China por causa de la Fe, muerto en presidio el 09-09-2007
Atleta de Cristo

martes, 12 de agosto de 2008

Conocer y amar

Nadie ama lo que no conoce, y a Dios lo conocemos por la fe, y siendo de entre todas las virtudes teologales la más importante la caridad, sin la fe sólo podemos inscribir en los frontispicios de nuestras almas: "Al Dios desconocido".

Y, como recuerda el Catecismo Romano:

II. ¿Por qué medio se alcanza, el don maravilloso de la fe.

2. Mas como la fe proviene del oír, es manifiesto cuán necesaria ha sido siempre para conseguir la eterna salud, la solicitud y ministerio fiel del maestro legítimo. Porque escrito está: ―¿Cómo oirán, si no se les predica? ¿Ni cómo predicarán, si no son enviados?”. Por eso el clementísimo y benignísimo Dios nunca, desde el principio del mundo, desamparó a los suyos, antes bien, muchas veces y de varios modos habló a los Padres por los Profetas, y según la condición de los tiempos les mostró el camino seguro y recto para la eterna felicidad.

Asimismo, hay que recordar que:

IV. ¿Cómo deben recibirse las palabras de los Pastores de la Iglesia?

4. Y para que nadie reciba de los ministros de la Iglesia la palabra revelada por Dios, como si fuese palabra de hombres, sino como palabra de Cristo, supuesto que lo es en verdad, estableció nuestro mismo Salvador que se diese tanta autoridad a su magisterio, que dijo: ―El que os oye, me oye, y el que os desprecia, me desprecia. Y esto sin duda quiso se entendiese, no sólo de aquellos con quienes hablaba entonces, sino también de todos los que después por sucesión legítima habían de ejercer el ministerio de la enseñanza, a todos los cuales prometió que estaría siempre con ellos hasta el fin del mundo.

Y cómo que Dios no puede ni engañarse ni engañarnos y permanece siempre en estado imperturbable su palabra, se colige fácilmente que el Magisterio Pontificio no puede entrar en contradicción. Por poner un ejemplo: al despreciar las Encíclicas de los Papas que se enfrenatron al mundo liberal, no se desprecia un tiempo y personas, se desprecia la Palabra de Dios, se atenta contra la fe.

El Beato Pío IX, en su Encíclica Quanta Cura, nos exhorta así:

"Pues sabéis muy bien, Venerables Hermanos, se hallan no pocos que aplicando a la sociedad civil el impío y absurdo principio que llaman del naturalismo, se atreven a enseñar «que el mejor orden de la sociedad pública, y el progreso civil exigen absolutamente, que la sociedad humana se constituya y gobierne sin relación alguna a la Religión, como si ella no existiesen o al menos sin hacer alguna diferencia entre la Religión verdadera y las falsas.» Y contra la doctrina de las sagradas letras, de la Iglesia y de los Santos Padres, no dudan afirmar: «que es la mejor la condición de aquella sociedad en que no se le reconoce al Imperante o Soberano derecho ni obligación de reprimir con penas a los infractores de la Religión católica, sino en cuanto lo pida la paz pública.» Con cuya idea totalmente falsa del gobierno social, no temen fomentar aquella errónea opinión sumamente funesta a la Iglesia católica y a la salud de las almas llamada delirio por Nuestro Predecesor Gregorio XVI de gloriosa memoria (en la misma Encíclica Mirari), a saber: «que la libertad de conciencia y cultos es un derecho propio de todo hombre, derecho que debe ser proclamado y asegurado por la ley en toda sociedad bien constituida; y que los ciudadanos tienen derecho a la libertad omnímoda de manifestar y declarar públicamente y sin rebozo sus conceptos, sean cuales fueren, ya de palabra o por impresos, o de otro modo, sin trabas ningunas por parte de la autoridad eclesiástica o civil.» Pero cuando esto afirman temerariamente, no piensan ni consideran que predican la libertad de la perdición (San Agustín, Epístola 105 al. 166), y que «si se deja a la humana persuasión entera libertad de disputar, nunca faltará quien se oponga a la verdad, y ponga su confianza en la locuacidad de la humana sabiduría, debiendo por el contrario conocer por la misma doctrina de Nuestro Señor Jesucristo, cuan obligada está a evitar esta dañosísima vanidad la fe y la sabiduría cristiana» (San León, Epístola 164 al. 133, parte 2, edición Vall). "

Por lo tanto, no hagamos de menos en estas santas palabras que algunos quieren dejar petrificadas en el jucio histórico y la política mundana; no. Claramente el Beato Pío IX habla de la salvación de las almas, y aunque de palabra nieguen todos los retractores actuales el naturalismo, el racionalismo y el indiferentismo, con sus hechos probados se hacen portavoces de los errores que en vocablo particular reprueban.

lunes, 11 de agosto de 2008

Recuperando el tiempo perdido.


Sí, es la tiara. Por fin se enmienda el error de las primeras armas del Pontífice reinante Benedicto XVI.