viernes, 6 de febrero de 2009
Fuera de la Iglesia no hay salvación
1.- Soy fiel de la Iglesia católica, por la gracia de Dios, y confío por la oración en que la intercesión de Santa María Virgen, Medianera universal de todas las gracias, me llevará a la perseverancia final. A partir de ahí, sólo pido la misericordia del Juez Supremo. Con ello dejo claro que no soy fiel de nada más. Asisto, cuando puedo, a las misas, y vivo la vida sacramental de la gracia, celebradas por sacerdotes de la FSSPX, pero no soy ni miembro ni fiel de dicha asociación sacerdotal.
2.- Opino que Mons. Lefebvre fue una gracia de Dios para la Iglesia, su resitencia en la Fe y su perseverancia hasta la muerte son un ejemplo a seguir. Asimismo opino que tras la sombra de Mons. Lefebvre se cobijaron no sólo aquellos que pretendían defender la Fe, sino ácratas por naturaleza. Las cartas del "francotirador" sedevacante, el P. Basilio Méramo, ahora se vuelven en efecto boomerang contra sus propios superiores de orden.
3.- Opino que muchas veces los miembros de la FSSPX han llevado disputas de escuelas u opiniones teológicas del campo de lo personal al terreno de lo universal de la Iglesia. Un claro ejemplo es poner en duda las canonizaciones postconcilares. Una canonización es un acto infalible de la Iglesia, expresado por el que tiene la autoridad de ese acto que es el Papa que ocupa, en un tiempo histórico determinado, la Cátedra de Pedro. Que uno santos sean de nuestra devoción o no, ya lo dice el refrán: "No es santo de mi devoción", pero eso no quita la santidad proclamada de forma oficial y solemne por la Igelsia a través del Papa. El cobijo del sedevacantismo como "opinión teológica", a la larga, es una incoherencia. O se es sedevante o no se es, y si no se es sedevacante las conizaciones, señores míos, "van a misa". Está claro que el Opus Dei y la FSSPX se llevan a matar, no menos que en su día se llevaron franciscanos y jesuitas o jesuitas y dominicos, o jesuitas con opusinos, que estas cosas siempre las ha habido y las habrá.
Y dejadas esas puntualizaciones quiero expresar, después de haber analizado el tema (aún a costa de que se me tire el trapo sucio de la ignorancia a la cara), la situación tras el levantamiento de las excomuniones. Pienso que ha sido un error. Está claro, o eso quiero pensar, que los Sres. Obispos de la FSSPX siempre han pedido la "retirada" del decreto de excomunión. Primero porque el pedir "levantamiento" hubiera sido aceptar la legitimidad, que no canonicidad, de las excomuniones, con lo que los que hemos sostenido siempre que aunque legal el estado de necesidad anulaba la legitimidad de ese acto, habida cuenta que además se aplicaba una norma de Derecho Canónico que expresamente debe reconocer la voluntad subjetiva de cisma, cosa que no se daba en el caso de Mons. Lefebvre y los demás excomulgados; estábamos equivocados. Y en mi caso concreto no pasa nada. Si me he equivocado, pido perdón y a otra cosa mariposa.
Pero si se pide "retirada" y ofrecen "levantamiento" lo que hay es que renegar del ofrecimiento. Así de claro, porque de lo contrario es aceptar la existencia de la culpa y , por tanto, la pena era merecida y ahora, paternalmente, se levanta. Es cierto que la FSSPX ha caído en una trampa, la misma en la que cayeron Juan XXIII y Pablo VI, que el CVII iba a ser la primavera de la Iglesia. La FSSPX pensaba que ellos eran la primavera y que lo único que imposibilitaba ese florecimiento era el lastre de la excomunión que pesaba en las conciencias de muchos católicos para acercarse a la FSSPX. Y eso es negar lo evidente, que estamos en plena descomposición trumática de la Iglesia, que la viña está arrasada y que no sabemos cuándo será la Parusía, pero sí sabemos que quedan 2009 años menos que cuando se escribió el Apocalipsis. Así de claro. Como se dice por mi tierra, "para poca salud, ninguna".
La excomunión ha pesado mucho, pero no en los fieles de la Iglesia, sino en los Obispos de la FSSPX, y es normal, sobre ellos cargaba tan pesada carga, y al final, se puede decir mucho en teoría, pero el que lleva la carga sabe lo que le pesa. ¡Cuántas veces hemos criticado a Juan Pablo II por lo de "hermanos mayores! ¡Cuántas! Y a la primera de cambio, ahora, Mons. Fellay suelta la frasecita de marrras. Con deicr algo obvio, y es que la FSSPX, como la Iglesia, no es antisemita basta. No hay necesidad de nada más. Sí, sí, no, no. Si repasamos la historia de la FSSPX ha habido miembros de lo más sui generis, pero gracias a Dios, al fin, se había asentado sobre los principios sólidos de la Fe que son muchas cosas, pero no extravagantes.
Muchos hemos soportado cargas, y por lo que se ve inncesariamente. Si Mons. Lefebvre y Mons. de Castro Mayer están excomulgados y los Obispos consagrados por ellos no, y callan, está claro que la decisión canónica adoptada por Juan Pablo II fue justa. No pasa nada, ya digo, pero ya sabremos a qué atenernos. A vivir la vida corporal y sacramental lo mejor que podamos, y dónde podamos (novus ordo incluído, por eso de la validez y tal y cual) y a esperar.
...y la Mujer huyó al desierto, donde Dios le había preparado un refugio para que allí fuera alimentada durante mil doscientos sesenta días. (Ap 12, 6) .Llegó a término el tiempo. Se acabó el refugio de la "excomunión" nula e injusta.
jueves, 5 de febrero de 2009
Repasemos
Yves Chiron:
1.- La Fraternidad Sacerdotal San Pío X había pedido, en sucesivas ocasiones, “la retirada del decreto de excomunión” de 1988. Obtuvo el levantamiento de este decreto (rimozione en el texto original italiano del cardenal Re). No es la misma cosa. Una “retirada” habría significado que la excomunión era injustificada. El “levantamiento” de excomunión significa que se cambia la situación canónica de los cuatro obispos interesados. Esta decisión se toma, según el texto del decreto, por dos razones: debido al “malestar espiritual” (disagio spirituale dice, con mayor fuerza, el texto original) creado por la excomunión y debido “al compromiso” asumido por los interesados. Si el decreto de excomunión se hubiera retirado, o lo que es lo mismo cancelado, se habría referido no sólo a los cuatro obispos consagrados en 1988 sino también los dos obispos consagrantes (Mons. Lefebvre et Mons. de Castro Mayer).
Ahora bien, no es el caso. Mons. Fellay, en su carta a los fieles hace alusión cuando espera “la pronta rehabilitación” de Mons. Lefebvre.
2.- Sería interesante conocer el texto íntegro la carta del 15 de diciembre de 2008 en la cual se ha solicitado “de nuevo el levantamiento de excomunión”. Por el momento, se conoce un extracto citado en el decreto del cardenal Re y de otra citación por Mons. Fellay en su carta a los fieles. Es notable que la aceptación de todas las enseñanzas del concilio Vaticano II no fue una condición impuesta por Roma al levantamiento de la excomunión. En la carta del 15 de diciembre, Mons. Fellay, en su nombre y en nombre de los tres obispos restantes, declaró “nosotros aceptamos y hacemos nuestros todos los concilios hasta el Vaticano II sobre el cual emitimos reservas”. El decreto del levantamiento de excomunión no cita este paso de la carta de Mons. Fellay sino que hay alusión hablando, de manera más minimalista, de “cuestiones aún abiertas” a propósito de las cuales serán necesarias “entrevistas” (colloqui) con las autoridades del Vaticano”.
3.- El Vaticano considera que “la plena comunión con la Iglesia de toda la Fraternidad de San Pío X” no está alcanzada aún, incluso con este decreto. El 7 de diciembre de 1965, por el breve Ambulate en dilectione, Pablo VI quiso “borrar del recuerdo de la Iglesia la frase de excomunión” llevada a cabo en 1054 contra el patriarca de Constantinopla. Esperaba que esta decisión (no unilateral) favoreciera el restablecimiento “de la perfecta unidad” entre católicos y ortodoxos y permitiera “suprimir los obstáculos y las zancadillas”. Cuarenta años más tarde, no se ha alcanzado aún esta “perfecta unidad” - aunque Benedicto XVI no ha regateado en esfuerzos.
Del lado de la FSSPX, se considera que un “nuevo clima” se ha creado por este levantamiento de las excomuniones. Pero no es una plena comunión.
¿LA FSSPX seguirá, por ejemplo, ordenando de nuevo a los sacerdotes, que han solicitado su incorporación, ordenados según el nuevo rito?
¿Seguirá aconsejando a su fieles no ir a la misa del domingo si es según el rito de Pablo VI?
Hasta ahí el comentario de Yves Chiron traducido por GS. La pregunta del final es dolorosa, ya que, muchos fieles imposibilitados de cumplir el precepto dominical con la misa de San Pío V han sido "dispensados" por razón de fe. Y teniendo en cuenta estas declaraciones, del P. Juan Carlos Ceriani, fsspx:
Visto que, cuando expuse a mis Superiores mis observaciones respecto al vínculo existente entre la “Declaración de una pena” y la “pena en si misma”, y por lo tanto que pedir “el retiro del Decreto de declaración de la excomunión” implica reconocer “la validez de la censura”, recibí las siguientes respuestas:
- “Usted confunde retirar un decreto de excomunión con levantar una excomunión (…) En todo documento oficial o de importancia tengo mucho cuidado de no mencionar o decir ״levantar la excomunión ״” (Carta de Mons. Bernard Fellay al padre Ceriani, 3 de agosto de 2004).
- “Usted puede comprobar que efectivamente el Padre Sommerville no leyó como lo hacen los sacerdotes de la Fraternidad ״el retiro del decreto de excomunión ״, sino que habla de ״levantamiento de la excomunión ״. No está informado simplemente de nuestra distinción y de la insistencia que debemos tener en hacerla. Es necesario simplemente tomarlo como una manera corriente de hablar” (Carta de Mgr Bernard Fellay al padre Ceriani, el 26 de febrero de 2005).
- “Pienso y mantengo que se trata de una simple cuestión de imprecisión de lenguaje en el texto incriminado. ¡Nada más! No pienso que eso valga la pena para hacer un drama.” (Carta de Mgr Bernard Fellay al padre Ceriani, el 3 de junio de 2005).
- “Monseñor Fellay pidió oficialmente ״el retiro del decreto de excomunión ״. No pidió el levantamiento o el retiro de la excomunión en si misma, que no reconocemos; pide precisamente el levantamiento del decreto, es bien diferente. ¿Pero entiende usted la diferencia? ¿Quiere reflexionar sobre esto? ” (Carta de Mgr Tissier de Mallerais al padre Ceriani, el 31 de agosto de 2004).
- “No comparto sus inquietudes en lo referente a los debates con Roma. Le dije en la última carta que es su carácter inquieto quien le juega malas pasadas, ya que objetivamente no hay materia para inquietud. En efecto, Monseñor Fellay mantiene bien firmemente los dos preliminares que ha planteado al cardenal Castrillón Hoyos hace cuatro años, a saber el reconocimiento del derecho imprescriptible de la misa tradicional y el levantamiento —no de las censuras sino— del decreto de excomunión de los obispos. Le expliqué que no es la misma cosa. El protocolo de 1988 preveía el levantamiento de las irregularidades y de la suspensión, Mons. Fellay pide el levantamiento del decreto: no reconoce, pues, la validez de las censuras.” (Carta de Mgr Tissier de Mallerais al padre Ceriani, el 18 de septiembre de 2004).
En esto coincidimos muchos: Tanto tiempo negando autoridad, que muchos ya no saben obedecer si no a sí mismos.
Oremus, pro Pontifice nostro Benedicto Decimo Sexto...
miércoles, 4 de febrero de 2009
No hay que dar ideas...
“Tomarme y arrojarme al mar, y el mar se calmará; porque yo sé que es a causa de mí que ha sobrevenido esta gran tempestad”. Jonás 1, 12.
Seguro que ganas no le faltan al Santo Padre de hacer real esta petición, como las supersticiones de los viejos marinos (cfr, Master and Commander). Desde "Secretum" proponen lo siguiente:
"A este paso sólo nos falta ver anunciado que la NASA está preparando el primer vuelo tripulado de una nave a Marte, y que su único tripulante sería el obispo Williamson. La noticia también aclararía que no estaría confirmado el vuelo de regreso a la tierra de dicha nave..."
Lo dicho, no demos ideas, caballeros, no demos ideas, que sólo hay que ver como acabó Jonás.
lunes, 2 de febrero de 2009
La Comunión Espiritual, su importancia hodierna
Los respetos humanos, y un grado muy alto de clericalismo omnipotente, hacen de la pregunta casi una agresión, por lo que el que esto defiende queda siempre como un amargado que va con la espada, la coraza y el casco repartiendo mandobles a diestro y siniestro contra toda la fauna modernista, ¡cómo si eso fuera malo! No hay mejor sonrisa, franca y abierta, que la que queda después de derrotar a un enemigo de la Fe, la amargura, por tanto, queda en el otro bando.
Bueno, vamos al grano de la exposición de hoy. Ante todo lo expuesto, llega el lado sentimental, ¿qué sería este mundo sin el sentimentalismo? (no, no me respondan ahora), y es el siguiente: Una viejecita, pobre, que lleva toda la vida, esto es casi toda la vida (el NOM es del 1969), yendo a misa todos los días y comulgando diariamente, ¿cómo va a permitir el Señor que no haya Sacramento y que en todos estos años no haya recibido a Jesucristo sacramentado ni un solo día? El peligro protestante está ahí, entre los nuestros, es decir, que la fe (bueno, en este caso es el sentimiento subjetivo de la fe) de la "viejecita" sea más fuerte para consagrar que el ministro, la materia, la forma y la intención, algo insostenible desde la Fe católica.
No puede ser. Pero hete aquí, que una práctica común otrora, hoy casi desapercibida y desaparecida por el abuso en la recepción sacramental (sin las debidas disposiciones, queremos decir, que el comulgar muchos y bien es lo mejor para la Iglesia), la de la Comunión espiritual nos da la respuesta. Efectivamente, por la Comunión espiritual antes de recibir la Eucaristía nos aseguramos el recibir los efectos del Sacramento, no totalmente, pero dejemos paso al Doctor Angélico en esta cuestión:
Objeciones por las que parece que no deben distinguirse dos modos de recibir el cuerpo de Cristo, a saber, espiritual y sacramentalmente.
Por eso, suponiendo siempre la buena voluntad del que asiste al NOM, esto es, ignorancia invencible para saber que es una liturgia que induce a la herejía, es la Comunión espiritual el remedio ante la falta de sacramento corporal. El Señor nunca desampara, es la soberbia humana la que ciega.
jueves, 29 de enero de 2009
Juicio al Concilio Vaticano II
COMENTARIO:
El mundo al revés. No es la Tradición la que debe expresar su fidelidad y reconocimiento al Magisterio y a la autoridad del Papa, y no porque el hacerlo, como la profesión de fe o la consagración del día al Sagrado Corazón, no sea un acto de apuntalamiento de la Fe, sino porque su fidelidad al Magisterio y al Papa ha sido su constante lucha desde su fundación en 1971. Y esa constante llevó a su fundador a la suspensión a divinis en 1977 y a la excomunión en 1988.
Es el Concilio Vaticano II, que por la ambigüedad de sus textos introduce el error, el que debe de ser juzgado, desde el debate doctrinal y eso es lo que siempre pidió la FSSPX. Acatar, sin más un Concilio anticonciliar, que bien podría pasar a la historia como un falso Concilio, como el de Pistoya, porque anular de forma lo que de naturaleza le corresponde, esto es, el carácter dogmático y de definición contra el error es ir contra la esencia de un Conclio Ecuménico; es un temeridad y una imprudencia.
La plena comunión con Roma le corresponde hacerla al Vaticano, no a la FSSPX. Con esta frase ya digo que es un error que la FSSPX llame Roma al Vaticano, introduce la crítica a la romanidad cosa que es detestable. Por eso, es el Vaticano el que debe reconciliarse con los Papas de la Historia de la Iglesia y con Su Tradición, no a la inversa.
sábado, 24 de enero de 2009
Retirada la excomunión a los Obispos de la FSSPX
Queda anulado el Decreto de excomunión de 1988 a los Obispos de la FSSPX.
El Papa deja así en el pasado las controversias, echa un capote a S.S. Juan Pablo II no declarando la nulidad del Decreto de 1988 a Mons. Lefebvre y a Mons. de Castro Mayer, y queda bien con todo el mundo. Por lo tanto, no se ha hecho justicia. Se ha cumplido una mínima parte de esa virtud cardinal, pero no ha habido valor para hacer lo que a Dios se le debe.
La FSSPX vuelve así al "statu quo" anterior al 1988, es decir, suspensión a divinis sin jurisdicción, y con un largo y difícil camino por andar. No hay que restar valor a este Decreto de nulidad, pero tampoco pensar, ni mucho menos, que se la ha ganado la partida al modernismo. La lucha continúa, eso sí, sin el lastre de la excomunión injusta.
¡Viva el Papa!
martes, 20 de enero de 2009
De espanto en espanto...
¿Asombroso? No. Espeluznante
La prensa lleva unos días entonando loores en honor de Carlos Osoro Sierra, ahora que esta diócesis tiene la suerte de que se vaya (aunque temblemos al pensar quién pueda sustituirlo) y la de Valencia la desgracia de recibirlo como nuevo arzobispo (bien es verdad que el saliente García Gasco ha dado ejemplo de cómo hacer el indio ecuménico y cómo dejar hacer a los progres más rancios, algo que se le da muy bien a Osoro; continuidad).Como muestra de la confusión infernal que Osoro, al igual que su antecesor de infausta memoria, ha tolerado sin pestañear, véase esta noticia. La Nueva España:
Despedida de la joven gijonesa fallecida en una clínica madrileña antes de someterse a un aborto
La joven gijonesa Marta Abelleira Cano, fallecida el pasado martes en la clínica madrileña El Bosque como consecuencia de un paro cardiaco, será despedida hoy a las cuatro de la tarde en un funeral que se celebrará en la iglesia del Corazón de María. Abelleira, que llevaba más de un año trabajando en el bar El Portalón de Rioja, en el barrio de La Arena, perdió la vida en la clínica en la que pretendía someterse a un aborto. El Servicio de Salud del Principado la había destinado a este centro al detectar un claro peligro para la vida del feto, que contaba con 21 semanas de gestación.
El Comercio da más información. Encima, agradecimientos y buen rollito:
La familia de la joven fallecida en una clínica de Madrid agradece la atención recibida en Cabueñes
E. C. | GIJÓNEl funeral por Marta Abelleira, la joven de 30 años que falleció el martes en una clínica madrileña de interrupción del embarazo, se oficiará hoy a las cuatro de la tarde en la iglesia parroquial del Corazón de María. La joven, afincada y muy querida en el barrio de La Arena, se desplazó hasta la capital para ser sometida a un aborto de alto riesgo y murió en el preoperatorio víctima de dos ataques al corazón.
Sus familiares regresaron ayer a Gijón, y, en medio del dolor, aún quisieron dedicar unas palabras de gratitud al personal del Hospital de Cabueñes que trató a la fallecida durante sus 21 semanas de embarazo. «Todos se portaron muy bien, desde las enfermeras hasta los médicos», comentó uno de los allegados. «Queremos darle las gracias especialmente al doctor Javier Arenas», añadieron en referencia al jefe de la Unidad de Embarazos de Alto Riesgo.El problema del embarazo de la joven fue detectado desde un primer momento. El feto presentaba una severa malformación en el cráneo incompatible con la vida. La joven aguardó con la esperanza de que durante el desarrollo se corrigiera ese problema, pero tal opción no llegó. Tras pedir consejo a varios especialistas (el último de ellos, hace tan sólo unos días en Barcelona), aceptó la opción de interrumpir el embarazo por consejo médico.
Omitimos, por esta vez, referirnos a los matarifes vestidos de médicos. Los otros… Que los extraviados claretianos –pastoralmente dependientes del arzobispo, no se olvide– celebran funeral público por una mujer que murió cuando se disponía a hacer asesinar al niño que llevaba en el vientre. Y aquí nadie toma cartas en el asunto.
Claro que en Gijón y en toda Asturias vienen celebrándose funerales, públicos y con publicidad, por suicidas, por amancebados, por ateos declarados, y hasta por algún mahometano. Contra las normas canónicas, contra la más elemental decencia, contra la Fe de los sencillos. Escándalo y vergüenza, patrocinados por una pandilla de sinvergüenzas, de la Corrada del Obispo a las parroquias okupadas por un clero apóstata y ridículo.
Hacer pelillos a la mar con el aborto provocado, además, realmente clama al Cielo venganza. Pobres de nosotros.
Osoro, hasta nunca.
Link: http://voluntad.wordpress.com/2009/01/17/%C2%BFasombroso-no-espeluznante/
Fuentes de Derecho Canónico:
1 a los notoriamente apóstatas, herejes o cismáticos;
2 a los que pidieron la cremación de su cadáver por razones contrarias a la fe cristiana;
3 a los demás pecadores manifiestos, a quienes no pueden concederse las exequias eclesiásticas sin escándalo público de los fieles.
§ 2. En el caso de que surja alguna duda, hay que consultar al Ordinario del lugar y atenerse a sus disposiciones.
1398 Quien procura el aborto, si éste se produce, incurre en excomunión latae sententiae.
